Sobre las lineas que vienen a continuación, cabe decir que són una modesta aproximación a lo que fueron los primeros tiempos del continente de Driade. Muchos detalles serán omitidos, bien por desconocimiento de este humilde escriba, bien para permitir futuras ampliaciones de estos relatos. "Una alma eternamente pura, Deucalion, llegó desde otros mundos hasta el lugar dónde ahora se emplaza Driade. En esos tiempos remotos, solo existia el caos aqui. Deucalion se dió forma a si mismo, al tiempo que dotaba el vacio de dimensiones, tal como habia aprendido de otros mundos, creo la luz, usando para ello una gran esfera flamígera, alrededor de la qual orbitarian todas sus creaciones, obteniendo asi horas de luz y horas de oscuridad, teniendo justo tiempo para descansar y para trabajar. Así, el dios del bien creó un inmenso oceano, y del centro de él hizo emerger una gran masa de roca. Lo llamó el driade. Tras años de reflexión, dotó esa masa uniforme de vegetación, y doto el continente de un clima capaz de hacer que sobreviviera por si sola, sin necesidad de supervisión por su parte. Una vez hecho esto, modeló la roca en forma de montañas y valles, de grandes depresiones, de grutas, y en definitiva, dió la forma actual al continente. Finalizado este capricho, Deucalion inició sus intentos de crear vida, disciplina aprendida en numerosos viajes a multiples planos. Al ser Deucalion disciplinado y estudioso, sus primeros intentos dieron su fruto, y pese a no gozar de una gran inteligencia, consiguió crear a las primeras criaturas vivas: creó una gran colección de animales, grandes, pequeños, de todos los colores y formas, para dar movimiento a su creación. Tal brote de vida inquietó a una alma hasta ahora dormida: JaDe, dama oscura, percibió la perturbación de su plano que originó Deucalion al crear tal cantidad de vida. Como habia hecho su antagónico rival, JaDe dotó de forma física su cuerpo, y se dedicó a estudiar los pasos del inocente dios del bien. Por su parte, Deucalion siguió con su proyecto de dotar de vida su creación. Tras un tiempo de reflexión, dio forma a los primeros enanos y elfos. Dotó a ambos de una inteligencia y bondad considerables, asi como un gran sentido del deber. Modeló el cuerpo enano para adaptarse al medio que queria que habitasen, la roca, y sus musculos fueron forjados para poder trabajar las profundidades del continente, asi como crear maravillosas esculturas que otorgaran su mundo de una mayor belleza. Los elfos por su parte tenian como destino los abundantes bosques de la superficie, su cuerpo se adaptó a la vegetación, y su principal trabajo era modelar esta para el deleite de las demás criaturas. Inculcó a ambas razas el amor y la bondad, y empezó una era de felicidad y tranquilidad, en la que las dos razas prosperaron y colaboraron, descubriendo así los secretos del arte, la forja, la caza, la agricultura, e incluso la magia, las primeras ciudades prosperaron y se crearon las primeras grandes urbes. JaDe, acechante, vió a los elfos aprender los conceptos básicos de las disciplinas arcanas, y eso la enfureció de tal modo que desgargó un brutal golpe contra el corazón del driade, haciendo sangrar la misma alma del continente, y haciendo surgir de él una enorme roca de obsidiana, negra como el corazón de la diosa. Furiosa con Deucalion, modificó su estúpido sistema climatológico y dispuso una nube eterna encima de Asgard, como nombro la gran roca, para que nunca llegara alli la luz. Para dar forma a su nuevo reino, JaDe corrompio las grandes creaciones de Deucalion, los elfos y los enanos, oscureciendoles el corazón y la piel, dotándoles de disciplina y ciega obediencia, acostumbrando sus ojos a la eterna oscuridad reinante sobre Asgard. De ese modo creo la dama oscura los drows y los duergars, macabras burlas de las creaciones del dios del bien. Si bien los drows y los duergars no fueron creados, sino corrompidos, por JaDe, ella decidió que la violencia y el terror debian llegar a todos los rincones del continente, y creó las razas que se encargarian de que este fin se cumpliese, los orcos y los goblins. De pedazos de roca negra esculpidos por sus esclavos, JaDe dió vida a los primeros orcos y goblins, dotándoles de una gran agresividad y fiereza. Aprovechando las artes en la forja de duergars y drows, el oscuro ejercito empezó a tomar forma, mientras la tenebrosa ciudad de Asgard iba tomando forma: una grotesca y gigantesca ciudad oscura, donde alguien no acostumbrado a sus formas se perderia con facilidad y con mucha probabilidad encontraria la muerte. Hasta este momento, Deucalion habia estado tan absorto en sus creaciones que no reparó en la presencia de JaDe en el continente, y viendose en clara desventaja para una guerra inminente, llamó a su lado a deidades menores: Balder, Quorin, Tiwad, Medea... para que lo aconsejaran y ayudaran a preservar la tranquilidad del continente. Tras ver que finalmente Deucalion se habia dado cuenta de sus planes, JaDe no vió otro remedio que llamar a su lado las deidades del mal para contrarrestar el despliegue del bando del bien, así llegaron a driade Galadar, Wodan o Shar'Na Feith. Con la llegada de las deidades malvadas, la guerra se precipitó, pero no fueron esclavos y sirvientes mortales quienes empezaron esta guerra, sino los mismos dioses quienes empezaron a luchar entre ellos. Las consecuencias de esa lucha fueron lo que hoy se conoce como la primera tragédia: los hilos de la realidad fisica no eran suficientemente fuertes en driade como para soportar el terrible duelo de los colosos, y en el punto ahora conocido como la grieta, se desgarró la realidad y se abrió un portal por el que las hondas de disformidad empezaron a modificar la realidad. En ese momento nacieron multitud de razas: humanos, halflings, gnomos, hombres-lagarto, demonios, centauros y la mayoria de razas inteligentes datan de esa fecha. También en ese momento llegaron alertados a driade las deidades neutrales como Thyriand y Enialish, decididos a intentar establecer un equilibrio en el caos causado por la polaridad de aquel mundo. Algunas de las razas neonatas se alinearon con facilidad en el bando bueno, como los gnomos o los halflings, y algunas de ellas, como los hombres-lagarto siguieron la senda de la oscuridad, sin embargo, el mas curioso caso fué el de los humanos, al parecer demasiado débiles en esencia como para dedicarse en bloque a alguien, no se decantaron por ningun bando en particular y se dividieron en algunos grupos: algunos sirvieron incondicionalmente a los dioses del bien, otros sucumbieron a la corrupción del mal y entregaron sus almas a la oscuridad, mientras que otros siguieron sin decantarse por ningun bando, formando pequeñas tribus bárbaras. Los dioses abandonaron el plano físico, viendo peligrar la integridad del continente, y se crearon las primeras órdenes de clérigos, así como se fundaron las ciudades de Adiel, Ishtar i Faeleen. Adiel fué fundada por los mas fieles adoradores de los dioses del bien, también denominada la ciudad santa, alli se creó la orden de los paladines, consagrados a defender sus deidades. Ishtar recogió a los dispersos estudiosos de las artes mágicas, fundándose alli las primeras escuelas de hechiceria y ordenes de magos. Faelen por su parte se mantubo neutral, se construyó a partir de caravanas de antiguos nómadas y comerciantes, erguida con el fin de establecer un núcleo para el comercio a nivel continental. La ciudad pronto fué inundada de bribones y embusteros, y se ganó una justa fama de peligrosa en sus callejuelas. Por su parte, las hordas de JaDe se concentraron en las proximidades de Asgard, aprendiendo también las artes de la magia, como las de la nigromancia y la guerra, luchando constantemente entre ellos para distraer a sus macabras deidades. Una vez mas, la amibición de uno y otro bando por aniquilar al otro precipitó una gran guerra, esta vez si librada por las numerosas huestes de guerreros de los dos bandos. Tras meses de incursiones, el grueso de los ejercitos se encontraba en una batalla frontal a medio camino entre Adiel y Asgard, en una enorme llanura desolada. Paladines y guerreros de Adiel, sacerdotes de Deucalion, Magos de Ishtar y enormes huestes de guerreros enanos y elfos se enfrentaron a los caballeros de JaDe, nigromantes, sacerdotes y magos del caos y las horripilantes huestes surgidas de las entrañas de Asgard. Larga y ardua fué la batalla, sin que uno u otro bando consiguiera sacar una ventaja subtancial al otro, y eso inquietaba mas y mas a los dioses. Poco a poco, empezaron a otorgar mas y mas poder a sus sacerdotes, interfiriendo otra vez en el plano fisico del continente. Como anteriormente, tal intromisión por parte divina supuso un desastre, puesto que las fuerzas climáticas se desataron, las nubes provinentes de Asgard interfirieron con los vientos y huracanes invocados por los sacerdotes del bien, y el gran rio que cruzaba el campo de batalla acabó por desbordarse, inundando toda la llanura y convirtiéndola en una gigantesca marea de muerte y destrucción, que arrasó ambos ejércitos. Esa zona es conocida ahora como las ciénagas de la desolación, y los espíritus de los miles de guerreros muertos aquel dia aun moran en esta zona, intentando arrebatar a los vivos el reposo eterno que a ellos les fué negado. Estos hechos son conocidos hoy como la segunda tragédia, y es en este momento en que la mayoria de calendarios del continente fechan su año 0, puesto que tras esos acontecimientos los dioses decidieron definitivamente abandonar su intervención en driade. Tras la segunda tragedia, las razas de driade se separaron de sus núcleos naturales. La comunidad halfling fundó la comunidad de Mebririand al sur de Faeleen, elfos y enanos se encerraron en sus respectivos habitats, mientras que JaDe también ordeno la dispersión de sus criaturas, otorgando a algunas deidades menores su cuidado. Los drows y duergars fueron enviados bajo tierra, mientras que los hombres-lagarto se destinaron a habitar las junglas de las islas del sudoeste de driade. Los orcos y goblins fueron enviados a conquistar algunos asentamientos humanos del norte de Asgard, con especial importancia de la conquista de una antigua ciudad de la que ahora solo queda la muralla frontal, puesto que estaban esculpidas directamente en la roca de la pared de la meseta, y que ahora se conoce como Margkhor. Allí se asentó la principal comunidad orca, expulsando a los goblins que se desplazaron al oeste hasta la actual Urghak." Y asi se narran los hechos del inicio de nuestra era, la era de los mortales. 
